Instituto Profesional Santo Tomás logra acreditación de excelencia por 7 años: qué significa para sus estudiantes
La CNA otorgó al IP Santo Tomás su máxima distinción hasta 2033, incluyendo por primera vez áreas de innovación y vinculación con el medio.
El Instituto Profesional Santo Tomás (IPST) alcanzó uno de los reconocimientos más importantes que puede obtener una institución de educación superior en Chile: la acreditación en Nivel de Excelencia por siete años, otorgada por la Comisión Nacional de Acreditación (CNA-Chile). La distinción rige hasta septiembre de 2033 y posiciona al IPST entre las instituciones técnico-profesionales mejor evaluadas del país.
Para los miles de estudiantes que cada año eligen carreras técnicas y profesionales como alternativa a las universidades tradicionales, esta noticia tiene un impacto concreto: estudiar en una institución acreditada en nivel de excelencia garantiza estándares de calidad verificados de forma independiente, lo que además habilita el acceso a becas y beneficios estatales del sistema de educación superior.
La CNA evaluó al IPST en todas las dimensiones obligatorias del proceso:
- Docencia y resultados del proceso formativo
- Gestión estratégica y recursos institucionales
- Aseguramiento interno de la calidad
- Vinculación con el medio
A estas se sumó, de forma voluntaria y por primera vez en la historia de la institución, la dimensión de investigación, creación e innovación, lo que refleja un giro relevante en el perfil del instituto, que históricamente se asociaba solo a la formación práctica.
Según el Rector Nacional del IP-CFT Santo Tomás, Juan Pablo Guzmán, el resultado reconoce que la institución presenta un proyecto consolidado con avances contundentes respecto a su proceso de acreditación anterior, contribuyendo activamente al desarrollo del país y sus regiones.
Uno de los aspectos destacados por la CNA fue precisamente la vinculación con el medio, entendida no como una actividad aislada sino como una función central y transversal a toda la institución. Esto implica que el instituto mantiene lazos activos con el sector productivo, comunidades y territorios donde opera, algo especialmente relevante en regiones donde la formación técnica es un motor de desarrollo local.
En un contexto donde Chile debate permanentemente la calidad y pertinencia de la educación técnico-profesional —sector que concentra a gran parte de los estudiantes de primera generación universitaria—, logros como este entregan señales concretas sobre qué instituciones están respondiendo a los estándares que el sistema exige.