Suelos compactados en la RM: por qué preparar la tierra en primavera puede reducir el gasto en agua y mejorar tus cultivos
Expertos advierten que los suelos duros afectan jardines y huertos en Santiago. El compost reciclado aparece como solución clave.
Con la llegada de la primavera, los jardines, huertos urbanos y cultivos de la Región Metropolitana despiertan después del invierno. Pero debajo de la superficie hay un problema silencioso que afecta tanto a agricultores como a vecinos con un pequeño patio: los suelos compactados, que impiden que el agua llegue a las raíces y obligan a regar cada vez más sin obtener mejores resultados.
Según expertos en nutrición vegetal, este fenómeno es especialmente grave en la capital, donde predominan suelos pesados con poca estructura. Cuando la tierra se endurece, las raíces no pueden crecer con libertad, el agua escurre en lugar de absorberse y las plantas llegan debilitadas a los meses de mayor calor. El resultado es mayor gasto en riego, plantas menos productivas y jardines que se ven descuidados pese al esfuerzo de sus dueños.
La solución, según los especialistas, no está en regar más sino en preparar mejor el suelo antes de que el calor apriete. Aplicar enmiendas orgánicas como compost maduro, mezclado con fibra de coco o arena, mejora la porosidad de la tierra y su capacidad de retener humedad. Esto se traduce directamente en menos litros de agua utilizados y raíces más sanas.
«Un suelo sano y resiliente no nace, se construye. En primavera, la clave no es solo regar más, sino preparar la estructura del suelo para que retenga la humedad y fomente la vida microbiana», explica Gianni Sichel, socio fundador de Chicureo Sustentable, iniciativa de economía circular que transforma residuos de podas y materia orgánica en insumos de calidad para el suelo.
El contexto hace este tema aún más urgente. Chile recicla menos del 1% de sus residuos orgánicos, lo que significa que la gran mayoría termina en rellenos sanitarios, donde genera metano, uno de los gases más contaminantes para el clima. Convertir esos desechos en compost no solo beneficia el suelo sino que reduce emisiones y cierra el ciclo de los recursos.
Para quienes quieran aprovechar esta primavera y mejorar sus espacios verdes, los especialistas recomiendan:
- Incorporar compost maduro antes de plantar o resembrar.
- Mezclar sustratos con fibra de coco o arena para aliviar suelos pesados.
- Preferir insumos elaborados a partir de residuos reciclados, disponibles en iniciativas locales de economía circular.
- Regar profundo y con menos frecuencia, una vez mejorada la estructura del suelo.
En un escenario de sequía prolongada y restricciones hídricas que ya afectan a varias comunas de Santiago, cuidar la salud del suelo no es solo una práctica de jardinería: es una forma concreta de usar mejor el agua y contribuir a la sustentabilidad de la ciudad.