Día Mundial de la Salud Mental: expertos advierten alzas alarmantes en atenciones de niños y adolescentes en Chile
SOPNIA llama a escuchar y acompañar a quienes sufren, mientras persisten listas de espera y desigualdades territoriales en salud mental.
Este 10 de octubre, en el marco del Día Mundial de la Salud Mental, especialistas chilenos encendieron las alarmas: las atenciones por problemas emocionales y psiquiátricos en niños, niñas y adolescentes han crecido de manera preocupante en el país, y el sistema aún no logra responder a la altura de la demanda.
Así lo planteó la Sociedad de Psiquiatría y Neurología de la Infancia y la Adolescencia (SOPNIA), organización que agrupa a profesionales dedicados a la salud mental de los más jóvenes. Según el gremio, si bien Chile ha avanzado en reconocer los derechos y necesidades en esta materia, todavía persisten largas listas de espera, brechas de acceso y desigualdades según la región donde se viva. A eso se suma la dificultad de coordinar de forma efectiva los servicios de salud, educación y protección social.
En términos concretos, esto significa que miles de familias chilenas enfrentan hoy la difícil situación de ver a un hijo o hija con dificultades emocionales sin poder acceder a atención especializada de manera oportuna. La espera, en muchos casos, agrava el cuadro y hace más complejo el tratamiento.
Frente a este escenario, SOPNIA subrayó que la solución no pasa únicamente por más médicos o más centros de salud. Las familias protectoras, las escuelas acogedoras y la presencia de adultos significativos también juegan un rol clave en la prevención y en el acompañamiento temprano del sufrimiento infantil y juvenil.
- Fortalecer servicios especializados con mayor cobertura y reducción de listas de espera.
- Desarrollar estrategias preventivas y comunitarias que permitan actuar antes de que el problema se profundice.
- Eliminar el estigma en torno a la salud mental desde los espacios cotidianos: el hogar, la sala de clases y el barrio.
La organización hizo un llamado directo a la ciudadanía: acercarse, escuchar y conectar con quienes atraviesan dificultades. "Nadie debería enfrentar sus problemas en soledad", señalaron, destacando que sentirse visto y comprendido puede ser el primer paso hacia la recuperación.
El mensaje apunta también a las autoridades: cuidar la salud mental de la infancia es una responsabilidad del Estado, que debe traducirse en políticas públicas concretas, financiamiento y profesionales capacitados. Porque una comunidad que protege el desarrollo armónico de sus integrantes más jóvenes no solo es más justa, sino también más sana para todos.